Después de leer y volver a leer la lectura de La aventura de ser maestro, recuerdo también que hace treinta años atrás también tuve esos temores, que también tuve que sortear dificultades similares, pero cuando se es joven también existe el valor de seguir adelante y siento que lo que me ayudó es que estaba trabajando en algo que me gustaba, y aún y cuando todos trabajamos por una remuneración económica, en eso no giraba mi principal preocupación, lo que me preocupaba era seguir trabajando por que eso era lo que yo quería seguir haciendo y para eso tenía que tratar de dar lo mejor de mí. La edad me ayudaba para mantener una buena relación con mis alumnos. Ahora que paso de los cincuenta años sigo teniéndola. Debemos entender que nuestros alumnos también tienen sueños de llegar a ser profesionistas y no somos los indicados para truncarlos, debemos ser el apoyo para que ellos lo logren y tener esas recompensas y satisfacciones de verlos titulados. Hay que motivarnos a diario para poder trasmitir esa misma motivación hacia ellos, hacer que disfruten el estar en la escuela y que no vean al maestro como su principal enemigo. A diario es necesaria la preparación de nuestra clase para poder trasmitir el conocimiento y también ver su avance en el aprendizaje. El reprobar al alumno no nos hace mejores maestros.
martes, 11 de mayo de 2010
La aventura de ser docente
Después de leer y volver a leer la lectura de La aventura de ser maestro, recuerdo también que hace treinta años atrás también tuve esos temores, que también tuve que sortear dificultades similares, pero cuando se es joven también existe el valor de seguir adelante y siento que lo que me ayudó es que estaba trabajando en algo que me gustaba, y aún y cuando todos trabajamos por una remuneración económica, en eso no giraba mi principal preocupación, lo que me preocupaba era seguir trabajando por que eso era lo que yo quería seguir haciendo y para eso tenía que tratar de dar lo mejor de mí. La edad me ayudaba para mantener una buena relación con mis alumnos. Ahora que paso de los cincuenta años sigo teniéndola. Debemos entender que nuestros alumnos también tienen sueños de llegar a ser profesionistas y no somos los indicados para truncarlos, debemos ser el apoyo para que ellos lo logren y tener esas recompensas y satisfacciones de verlos titulados. Hay que motivarnos a diario para poder trasmitir esa misma motivación hacia ellos, hacer que disfruten el estar en la escuela y que no vean al maestro como su principal enemigo. A diario es necesaria la preparación de nuestra clase para poder trasmitir el conocimiento y también ver su avance en el aprendizaje. El reprobar al alumno no nos hace mejores maestros.
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Hola Esau!!
ResponderEliminarcreo que todos al iniciar este trabajo pasamos por los mismos temores, sin embargo son cosas que al paso del tiempo vamos corrigiendo y mejorando, para lograr un objetivo que es ver triunfar a nuestros alumnos, lo cual termina siendo una gran satisfacción